Pocas veces he tenido un flechazo como tuve contigo.
Sí. Lo tuve en toda regla.
Desde que te pude sentir andando supe que me engancharías. Afortunadamente no fue un enganche de esos tóxicos.
Fue placentero y sin tiras y aflojas.
Me despedí de ti pero sabiendo que tú y yo pronto comenzaríamos un idilio de lo más fogoso.
Un día después de poner mi último punto en mi último examen de derecho
me dije que ansiaba conocerte, abrazarte, quererte y que tú sintieras lo
mismo.
Así que con todo el morro cogí un avión y me planté delante
de ti. Y te dije aquí estoy, con mis miedos y curiosidades de una chica
de 22 años.
Sé que no soy una tipa guapa a rabiar pero vas a caer rendida a mis pies. Lo sé. Y así fue.
Nos enamoramos desmesuradamente.
Hasta hoy.
Han pasado 14 años y tras haber pasado 4 meses fuera por motivos nada agradables, no sabes cuánto te he echado de menos.
Pisar tu asfalto y bailarte, acariciar tu luz, darte un abrazo de los
que acogen toda tu cabeza y cuerpo de norte a sur, respirarte y olerte.
Hoy por fin he podido hablarte, llorarte y amarte más aún si cabe.
Por ello me declaro otra vez diciéndote "Madrid te quiero".
Me has dado una vida que no cambio por nada.
Mi VIDA. Que no es poco.
Escrito por María del Río.
miércoles, 18 de mayo de 2016
lunes, 16 de mayo de 2016
I´M ON FIRE
El sábado pasado tras toparme con una médico que no me atendió bien (o
mejor dicho, no me atendió) cogí un taxi a las 1 de la mañana impotente
de no haberle podido decir 4 palabras que la dejaran seca. Raro en mí
que no pudiera articular palabra la verdad.
Me subí al taxi viendo cómo la gente celebraba la victoria del barcelona y otras caras felicianas al haber ido a ver al Boss.
Evidentemente yo poco tenía que celebrar pero de repente me ví en la calle que divide el mar y la montaña en Barcelona con un taxista que conducía al son del tema musical "I'm on fire" de Bruce Springsteen.
Al cabo de unos segundos él empezó a cantarla y fue en ese preciso instante cuando pensé: que no acabe la canción, que no pare de cantar y que no llegue a mi destino nunca.
No es que me quisiera ir con el taxista sino que me quería quedar en ese momento y con esa voz durante horas. No pude contenerme y le pregunté que si había podido ir al concierto. Desgraciadamente no pudo ir porque su cuenta corriente no se lo permitía y que deseaba que algún día él y su hijo lo pudieran ver.
Le dije que lo había visto en un concierto hace 18 años y ansioso me pidió que le contara cómo fue para mi esa experiencia para así poder acercarse más a su ídolo.
Se lo conté mientras veía que mi destino estaba a escasos metros y le pedí algo antes de pagarle.
Que me tarareara "I'm on fire". Él se rió pero lo hizo.
Y le dije "cantas mejor que él". A mi me has hecho feliz.
Se sonrió y me dijo: "A mi también, gracias."
Otra vez pienso lo mismo.
Cuánto poder de unión y magia tiene la música.
Es el mejor antibiótico para la vida.
Escrito por María del Río.
Me subí al taxi viendo cómo la gente celebraba la victoria del barcelona y otras caras felicianas al haber ido a ver al Boss.
Evidentemente yo poco tenía que celebrar pero de repente me ví en la calle que divide el mar y la montaña en Barcelona con un taxista que conducía al son del tema musical "I'm on fire" de Bruce Springsteen.
Al cabo de unos segundos él empezó a cantarla y fue en ese preciso instante cuando pensé: que no acabe la canción, que no pare de cantar y que no llegue a mi destino nunca.
No es que me quisiera ir con el taxista sino que me quería quedar en ese momento y con esa voz durante horas. No pude contenerme y le pregunté que si había podido ir al concierto. Desgraciadamente no pudo ir porque su cuenta corriente no se lo permitía y que deseaba que algún día él y su hijo lo pudieran ver.
Le dije que lo había visto en un concierto hace 18 años y ansioso me pidió que le contara cómo fue para mi esa experiencia para así poder acercarse más a su ídolo.
Se lo conté mientras veía que mi destino estaba a escasos metros y le pedí algo antes de pagarle.
Que me tarareara "I'm on fire". Él se rió pero lo hizo.
Y le dije "cantas mejor que él". A mi me has hecho feliz.
Se sonrió y me dijo: "A mi también, gracias."
Otra vez pienso lo mismo.
Cuánto poder de unión y magia tiene la música.
Es el mejor antibiótico para la vida.
Escrito por María del Río.
INICIOS
Los comienzos suelen ser difíciles pero a la vez gratificantes.
¿A quién no le ha inquietado ese momento en el que conoces a alguien (por poner un ejemplo), te sientes cómodo con esa persona, te sorprende que te pase eso y a veces hasta te asusta?.
Sí, todo tipo de comienzos siempre pecan de incertidumbre pero que gratificante es descubrir por uno mismo el nudo de la historia con todo sus matices.
Ahora mismo los desenlaces no me importan.
Escojo caminar y recorrer al lado de los puntos, comas, palabras y frases.
Hace un tiempo que mi cabeza no ha dejado espacio para que mi imaginación cree historias y conjeturas que compartir.
Me he asustado hasta tal punto que hasta he llegado a pensar que mi humilde manejo y destreza a la hora de crear situaciones, había desaparecido.
Quizás sí ha pasado esto pero hoy me he despertado pensando que ya era hora de mimar la imaginación y comenzar algo que había abandonado.
Sin miedo, sin juzgarse y sin más pretensión que evadirme por un rato de un calvario físico y anímico que esta en mí.
Como dice Serrat, "hoy puede ser un gran día " y por lo menos he conseguido iniciar algo: un estar, compartirlo y pensar que mañana el nudo de la historia camine a mi lado y de la mano a poder ser.
Escrito por María del Río.
¿A quién no le ha inquietado ese momento en el que conoces a alguien (por poner un ejemplo), te sientes cómodo con esa persona, te sorprende que te pase eso y a veces hasta te asusta?.
Sí, todo tipo de comienzos siempre pecan de incertidumbre pero que gratificante es descubrir por uno mismo el nudo de la historia con todo sus matices.
Ahora mismo los desenlaces no me importan.
Escojo caminar y recorrer al lado de los puntos, comas, palabras y frases.
Hace un tiempo que mi cabeza no ha dejado espacio para que mi imaginación cree historias y conjeturas que compartir.
Me he asustado hasta tal punto que hasta he llegado a pensar que mi humilde manejo y destreza a la hora de crear situaciones, había desaparecido.
Quizás sí ha pasado esto pero hoy me he despertado pensando que ya era hora de mimar la imaginación y comenzar algo que había abandonado.
Sin miedo, sin juzgarse y sin más pretensión que evadirme por un rato de un calvario físico y anímico que esta en mí.
Como dice Serrat, "hoy puede ser un gran día " y por lo menos he conseguido iniciar algo: un estar, compartirlo y pensar que mañana el nudo de la historia camine a mi lado y de la mano a poder ser.
Escrito por María del Río.
VIVAMOS
Perdemos
mucho tiempo en pensar cuál será nuestro destino, qué llegaremos a ser,
si tendremos esto y lo otro y una larga lista de propósitos absurdos,
sin darnos cuenta que no importa dónde llegues sino el camino recorrido
sin rumbos prefijados.
Vivamos más la trama que el desenlace.
Escrito por María del Río.
Vivamos más la trama que el desenlace.
Escrito por María del Río.
domingo, 17 de enero de 2016
ANGST
Me pregunto cuántos tipos de miedos puede llegar a tener el ser humano.
No sé la cantidad exacta pero si sé que son infinitos.
Yo los clasifico en dos.
Los reconocidos y los escondidos.
Y como a mi me gusta la complejidad, hablaré del segundo tipo.
Hoy en día, reconocer que se tiene miedo por algo, denota que no eres fuerte.
Menuda tontería.
Tener miedo denota sentir y no deberíamos esconder eso.
Y me incluyo. Pero desde hace algún tiempo lucho porque así no sea.
Así que me lanzo con todas las de ganar y os regalo a modo de escritura algunos de mis miedos.
Miedo a ser rechazada.
Miedo a no saber.
Miedo a ser juzgada.
Miedo a decir no.
Miedo a fracasar.
Y ahí va mi preferido. Miedo a tener miedo.
Así, sin más, me doy cuenta que ya no son escondidos y son reconocidos.
Ahora sólo falta acercarse a ellos y pedirles una cita. Después, invitarles a una buena conversación y si hay feeling besarnos. Y de ahí empezar una relación sin ataduras pero repleta de risas y contoneos sensuales.
Y ahora os dejo que he quedado a las 20 horas con el sexto miedo citado.
Es el primero que me ha descolgado el teléfono y encima ha sido original.
Me ha hablado en alemán.
Y es que personalmente "miedo" en alemán como que me suena mejor.
Mañana os cuento que tal me ha ido la cita con él.
Con el sexto "Angst".
Escrito por María del Río.
No sé la cantidad exacta pero si sé que son infinitos.
Yo los clasifico en dos.
Los reconocidos y los escondidos.
Y como a mi me gusta la complejidad, hablaré del segundo tipo.
Hoy en día, reconocer que se tiene miedo por algo, denota que no eres fuerte.
Menuda tontería.
Tener miedo denota sentir y no deberíamos esconder eso.
Y me incluyo. Pero desde hace algún tiempo lucho porque así no sea.
Así que me lanzo con todas las de ganar y os regalo a modo de escritura algunos de mis miedos.
Miedo a ser rechazada.
Miedo a no saber.
Miedo a ser juzgada.
Miedo a decir no.
Miedo a fracasar.
Y ahí va mi preferido. Miedo a tener miedo.
Así, sin más, me doy cuenta que ya no son escondidos y son reconocidos.
Ahora sólo falta acercarse a ellos y pedirles una cita. Después, invitarles a una buena conversación y si hay feeling besarnos. Y de ahí empezar una relación sin ataduras pero repleta de risas y contoneos sensuales.
Y ahora os dejo que he quedado a las 20 horas con el sexto miedo citado.
Es el primero que me ha descolgado el teléfono y encima ha sido original.
Me ha hablado en alemán.
Y es que personalmente "miedo" en alemán como que me suena mejor.
Mañana os cuento que tal me ha ido la cita con él.
Con el sexto "Angst".
Escrito por María del Río.
viernes, 15 de enero de 2016
Frescura
Agua caliente que me cae sobre todo el cuerpo. A ratos la cambio a más
fría para espabilarme. Siento que es como si buscara alguna cosa.
Y sí.
Lo que estoy buscando es no perder la frescura.
No perder la frescura de llorar. Pero no puedo.
Es entonces cuando me acuerdo de esa película ñoña llamada "Holiday " en la que Cameron Diaz nunca consigue llorar porque está bloqueada. Y me consuelo pensando en el guionista que escribió eso.
A veces estamos tan empeñados en no mostrarnos sin corazas, que no dejamos que determinados estados anímicos muy necesarios, hagan su función.
Llorar no denota fragilidad.
Es un sentimiento tan necesario como otro.
Quizás es la ducha más larga que he tenido desde hace unos años. Y me ha sentado bien.
Al final he conseguido que las dos aguas se mezclaran sobre mi cuerpo.
La potable y la más salada.
La de mis lágrimas.
Pensaba que la había perdido.
Y no.
La frescura sigue ahí.
La de llorar pero la de reir también.
Escrito por María del Río.
Y sí.
Lo que estoy buscando es no perder la frescura.
No perder la frescura de llorar. Pero no puedo.
Es entonces cuando me acuerdo de esa película ñoña llamada "Holiday " en la que Cameron Diaz nunca consigue llorar porque está bloqueada. Y me consuelo pensando en el guionista que escribió eso.
A veces estamos tan empeñados en no mostrarnos sin corazas, que no dejamos que determinados estados anímicos muy necesarios, hagan su función.
Llorar no denota fragilidad.
Es un sentimiento tan necesario como otro.
Quizás es la ducha más larga que he tenido desde hace unos años. Y me ha sentado bien.
Al final he conseguido que las dos aguas se mezclaran sobre mi cuerpo.
La potable y la más salada.
La de mis lágrimas.
Pensaba que la había perdido.
Y no.
La frescura sigue ahí.
La de llorar pero la de reir también.
Escrito por María del Río.
jueves, 7 de enero de 2016
Tan humano como Tú
¿Os habéis parado a pensar cuántas vidas nos perdemos por ser políticamente correctos?
Sí. Vergüenza a que nos vean como locos si entablamos una conversación con alguien por la calle o en el lugar que sea.
Nos cruzamos con infinitas vidas a lo largo del día y, no sé a vosotros, pero a mi algunas de ellas me inquietan y me crean curiosidad.
Me puede hipnotizar un rasgo de su físico como un simple gesto. Y es ahí cuando empiezo a imaginar qué historia hay detrás de esa persona. Quizás por eso desde pequeña me abstraigo con facilidad creando historias imaginarias.
Me he perdido muchas vidas pero las he imaginado para luego poder hacer una de mis grandes pasiones: escribir.
Y he ganado otras por haberme arriesgado y saltarme lo politicamente correcto.
Como hoy, que tomando un café en una calle de Madrid, una chica se me ha acercado a pedirme fuego. Intentaba disimular que estaba llorando y le tiritaban las manos. Es ahí cuando decides poder ayudar de alguna manera o no. Yo he decidido preguntarle qué le pasaba y que si necesitaba algo. Me ha respondido: "Mal de amores hija". Nos hemos acabado fumando un cigarro y le he conseguido sacar una sonrisa.
Llamádme loca. Sí. Pero a lo mejor la chica se ha ido un poco mejor a su casa y yo también.
Quitémonos corazas absurdas, sonríamos más y procuremos ayudar más al que tenemos al lado.
Al fin y al cabo es tan humano como tú.
Por cierto, la chica se llamaba Candela, uno de mis nombres preferidos.
Escrito por María del Río.
Sí. Vergüenza a que nos vean como locos si entablamos una conversación con alguien por la calle o en el lugar que sea.
Nos cruzamos con infinitas vidas a lo largo del día y, no sé a vosotros, pero a mi algunas de ellas me inquietan y me crean curiosidad.
Me puede hipnotizar un rasgo de su físico como un simple gesto. Y es ahí cuando empiezo a imaginar qué historia hay detrás de esa persona. Quizás por eso desde pequeña me abstraigo con facilidad creando historias imaginarias.
Me he perdido muchas vidas pero las he imaginado para luego poder hacer una de mis grandes pasiones: escribir.
Y he ganado otras por haberme arriesgado y saltarme lo politicamente correcto.
Como hoy, que tomando un café en una calle de Madrid, una chica se me ha acercado a pedirme fuego. Intentaba disimular que estaba llorando y le tiritaban las manos. Es ahí cuando decides poder ayudar de alguna manera o no. Yo he decidido preguntarle qué le pasaba y que si necesitaba algo. Me ha respondido: "Mal de amores hija". Nos hemos acabado fumando un cigarro y le he conseguido sacar una sonrisa.
Llamádme loca. Sí. Pero a lo mejor la chica se ha ido un poco mejor a su casa y yo también.
Quitémonos corazas absurdas, sonríamos más y procuremos ayudar más al que tenemos al lado.
Al fin y al cabo es tan humano como tú.
Por cierto, la chica se llamaba Candela, uno de mis nombres preferidos.
Escrito por María del Río.
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