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martes, 18 de diciembre de 2018

Selfie

Sí. Es el típico selfie de las narices.
Pero intento ir más allá de todo esto.
Mirarse al espejo es necesario. Por estética está bien pero para hacer un balance de ti mismo es aún mejor.
Últimamente no me he querido mirar mucho. Pero hoy sí. Me veo más guapa. Guapa en sabiduría que es lo que me gusta. He caído y me he levantado unas cuantas veces. Me he replanteado si soy válida otras tantas. He querido ser feliz proyectando ciertos deseos y algunos no los he conseguido. Otros sí, pero me ha costado verlo. He estado a las puertas de uno de mis grandes sueños pero a mi lado también había alguien que quería lo mismo que yo. He vivido el terror de pensar que una persona imprescindible en mi vida se me iba antes de lo esperado pero de momento se queda. Mis mimos y mi entereza hicieron algo quiero creer. He reído, he llorado y también me he sorprendido de la gran energía que tengo. Me he enamorado de platos culinarios nuevos y de personas diariamente. Todo esto no es un balance porque acaba el año. Es una explicación a este maldito selfie que me acabo de hacer.
Simplemente para deciros que mirarse es necesario de vez en cuando pero no me refiero al ombligo. Sino al intelecto.

Escrito por María del Río.
 

No lo sé

No sé cómo acabará todo esto, así que de momento no va a haber un "." al final
Escrito por María del Río.

martes, 27 de noviembre de 2018

Los dichos

Si si.
La vida da muchas vueltas pero yo todavía no he dado una contigo.
Escrito por María del Río.

sábado, 24 de noviembre de 2018

El Juego

Jugábamos.
Hasta que uno de los dos sintió.
Jugábamos.
Hasta que el otro evitó.
Jugábamos.
Y todo acabó.
Escrito por María del Río.

Sueños

En los sueños es tan fácil expresar los sentimientos.
Hasta que suena la alarma.
La alarma de la realidad.
Escrito por María del Río.


La Espera

Que diferentes son las esperas.
Una espera a un beso más que deseado o una espera a un diagnóstico.
Por ejemplo.
Escrito por María del Río.

IMPERFECTO

Siempre he sido así.
Siempre he amado lo imperfecto.
En todos los sentidos.
Recuerdo que cuando tenía 14 años me fijé en un chico por una cicatriz que tenía en la ceja. Y me enamoré de ella y segundos después de él. De esa imperfección tan perfecta. Así soy yo. La belleza extrema me sorprende y me aburre a la vez pero lo imperfecto me atrapa.
Y por eso, esta cuchara que tengo en mi casa, es así. Imperfecta.
Como yo.
Escrito por María del Río.