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viernes, 22 de octubre de 2010

ADICTA.

Sí.

Lo era.

Adicta

a los chicles con forma de melón.

Sí! Esos de la marca "Vidal".

Era tal la adicción

que cuando no tenía

caía

en un estado

enfermizo.

Todo su cuerpo

estaba agitado

y temeroso

por no tener

algo tan simple.

Qué curiosos

son los "infiernos"

de cada persona.

El de ella

era anhelar

chicles con forma de melón

y no tenerlos.

Era su mayor miedo.

Y es que no es para menos.

Ella tenía unos labios

de bocado constante.

Una boca adictiva.

Lo que no sabía ella

era

que estos chicles con forma de melón

sólo querían una saliva.

La de ella.

Ellos estaban enamorados

de ella.

Y viceversa.

Y si no estaban unidos

ni ella padecía

ni el chicle podía ser masticado por nadie.

Escrito por María del Río.

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