visitas

domingo, 22 de agosto de 2010

No te miro

No es una portada
de un Disco
de "Los Planetas".
Pero bien
podría serlo.
Tampoco
es un desierto
lo que se ve.
Pero quizás
más lejos
empiece a serlo.
Es una fotografía.
Pero también
podría ser un cuadro.
El protagonista
no se había perdido.
Se había encontrado
hacía mucho tiempo.
Y eso no es fácil.
Lo único
que quería
era encontrar
otra manera
de andar.
Escrito por María del Río.

Una Silla de Diseño

Una silla

que no necesita respaldo.

Lo tiene

por todos los lados

siendo

invisible.

Y eso me gusta.

Escrito por María del Río.

sábado, 21 de agosto de 2010

Así es.

Me gusta

que me abracen

así.

Escrito por María del Río.


El Famoso "Tira y Afloja"

¿Quién no ha pasado

alguna vez

el famoso "tira y afloja"

con alguien?

Esa sensación

de extasis

cuando todo es ebullición.

Y esa sensación

de padecer sarna

cuando la situación

se te va de las manos

y bordeas un lugar incierto.

El famoso "tira y afloja"

es morboso

pero cansado

también.

El verbo "pringar"

lo practicas

en estos casos.

Y ponerte

una corteza

a tu ser

también.

El "tira y afloja"

es atractivo

pero hasta cierto

punto.

Quizás hasta el tercer punto.

No más.

Y como consejo universal

que sea por poco tiempo.

Sino tu salud corre peligro.

Escrito por María del Río.

viernes, 20 de agosto de 2010

Una Rubia nada tonta

Quiso probar

lo que es ser una chica rubia.

Se tiñó de rubia

y le regalaron

un globo.

Quizás

porque el peluquero

tenía muy incorporado

que las rubias son siempre tontas.

En este caso

se equivocó.

Ella

no estaba

a disgusto con su color de pelo.

Simplemente

odiaba los prejuicios.

Escrito por María del Río.


jueves, 19 de agosto de 2010

Quizás

No espero a nadie.

Bueno sí.

Me espero.

Pero si hoy no llego

no desesperaré.

Me impacientaré.

Quizás.

Escrito por María del Río.

sábado, 14 de agosto de 2010

La Distancia Hiperfocal


Si tuviese que elegir a alguien que me mirara toda la vida, respondería inmediatamente. Sin duda alguna. Él tenía la capacidad de llegar al infinito sin esfuerzo alguno. Y eso no le pasa a cualquiera. Me contaron que él creó su propio horizonte. Y eso tampoco le pasa a cualquiera. Es más, esa capacidad "horizontal" sólo la tenía él.
Su horizonte eran las curvas de una Mujer.
Los pies de ella eran arena. De la blanca.
Sus pantorrilas eran agua. Salada.
Sus muslos eran espuma. Efervescente.
Su pubis era musgo fresco.
Sus caderas eran dos montañas nevadas.
Su vientre era el mejor valle.
Sus pechos eran dos volcanes. En erupción.
Su cuello era una llanura sin fin.
Su boca era entrar por la puerta grande.
Su lengua era desproporcionada.Y eso le hacía tener una personalidad innata.
Su nariz era de mordisco.
Sus ojos eran girasoles. Y sus pestañas también.
Su pelo era una campo de trigo.
Así era el horizonte de él. Y no lo había decidido.
Su mirada quiso que tuviera ese paisaje.
La quería. Pero quería algo más.
Mirar al horizonte era extasiante pero llegar a él, lo sería aún más.
Un día se propuso ir a buscarla.
En el camino vió algo diferente.
El horizonte temblaba y se arqueaba. Ansiaba la llegada de él. Tanto, que el delirio empezó a formar parte de ella.
Era un Horizonte Orgásmico.
Lamento informaros que esta historia no tiene desenlace para nosotros.
Pero para él y para ella sí.
Escrito por María del Río.


Photo By One Dragones.