visitas

viernes, 18 de mayo de 2012

METRO

Siempre he pensado que en el Metro confluye todo.
El Metro ha dado lugar a que se rueden historias ficticias inolvidables y a que se sientan otras muy reales.
Y es que el Metro se empapa cada día de estares y respiraciones según la hora del día.
Desde bien temprano el metro es el espectador de rostros todavía dormidos o que están a punto de dormirse. Las caras y los cuerpos denotan rutina y el comienzo de otro día más que disfrutar o soportar, según se mire.
Por la tarde las caras cambian. Hay gente que está acelerada debido a la inyección de cafeína o porque es el momento en el que va a poder hacer lo que realmente quiere. Veáse ver a la persona querida, recoger a sus hijos, contar los segundos para ver a su cantante favorito, ver a un amigo suyo que va a representar una obra de teatro, tirarse en el sofá con una delicatessen que se ha comprado antes de llegar a casa o tomarse una caña con los amigos. También puede ser la hora maldita para otros debido a que su trabajo rutinario comienza cuando los demás ya lo han cumplido.
Suceden historias a cada segundo y todas a la vez.
El Metro a veces se vuelve loco, sobre todo si es hora punta. Hay personas que aprovechan para pegarse a otras y sacarse algún dinerillo. Otras se quedan en su mundo interior y piensan en la lista de la compra o si el jefe va a estar de buen humor hoy. Otras prefieren mirar a la persona que tienen en frente y hacerle una radiografía de su vida sin conocerla. Normalmente le pondrá muchos defectos para que así se sienta mejor de buena mañana y piense que su vida es mejor que la suya, a pesar de saber que el autoengaño es más que latente. También hay personas que prefieren leer o hacer ver que lo hacen para hacerse interesante.
Pero en lo que más disfruta el Metro es en las historias que se crean a través de miradas cómplices en un vagón. Miradas nuevas que crean timidez a la vez que impulsos. En ese momento el Metro quiere que ese "encuentro subterráneo" se tranforme en algo verbal. Que se unan esos dos cuerpos y que surja una amistad, un affair momentáneo o una relación de las de toda la vida. Esos son sus momentos predilectos.
La peor parte para éste es no poder ver el desenlace de las historias una vez se abra la puerta de alguna parada. Afortunadamente la pérdida de una u otra persona se gratifica con la entrada de otra multitud de personajes.
El Metro nunca se aburre. Tiene películas desde las 6 de la mañana hasta la 1 aproximadamente y encima no paga por verlas. Somos nosotros los que pagamos para que él las disfrute.
Y es que el Metro vuela, sobre todo el de Madrid. Y nosotros intentamos hacer lo mismo aunque no sea tan fácil.
Escrito por María del Río.

martes, 15 de mayo de 2012

SUMMER

Para mí ha llegado el Verano. Sí. Y me lo noto. No me he podido esperar al 21 de Junio. Y es que mi estar es diferente y más claro. Hay que ver el poder que tiene sobre mí ese círculo amarillo que da calor por todos los poros de mi piel. A mí me entran ganas de no parar de bailar, saltar, correr, reir y otros menesteres que me reservo aquí. Es extraño porque a mucha gente le crea todo lo contrario. El calor le agota las fuerzas. Pero ya estoy acostumbrada a ir a la contraria. Es así desde que nací y no soy inglesa.
En fin, que Bendito Verano y benditos rayos de luz que cambian a esta chica de manera paranormal.
Escrito por María del Río.

jueves, 3 de mayo de 2012

Con Denominación de Origen.


Para la Vida real se llama Lara.

Para la Vida de "Cara-Libros" se llama Lali Pop.

Yo la llamaría Lara Croft.

¿Las razones?

Por su carácter de mujer de bandera.

Por su sonrisa pícara y contundente.

Por su voz que te llega con la primera letra pronunciada.

Por su cuerpo de escándalo.

Por esa mirada oriental.

Por su desparpajo elegante.

Por todo eso y más no se os ocurra llamarla nunca "Lollypop" por confusión.

 Ella de caramelo rosa empalagoso tiene muy poco.

Ella es de caramelos con sabor y textura enamoradiza.

Escrito por María del Río.


sábado, 14 de abril de 2012

El Semáforo

LLuvia.

Un Semáforo en rojo.

Una mujer.

De estilo ininterrumpido.

Zapatos de tacón

de color añil.

Piernas interminables.

Medias de rejilla.

Abrigo

que daba permiso

para marcar un estilizado cuerpo.

Esa Mujer.

Los coches se descolocaban

en esa noche de lluvia.

Ella con un espejo

en una mano.

En la otra un Rimmel.

Nunca se había visto a una mujer

con tanta clase

a la hora de maquillarse.

Ella no se inmutaba.

Pero tenía a la calle alborotada.

Semáforo en verde.

Era su momento.

Era su contoneo.

Cruza la calle.

El asfalto grita

de excitación.

Pero más lo hace

el hombre que le está esperando

al otro lado de la calle.

Escrito por María del Río.

La Primavera no quiere ser mi Amiga

Mira que me gusta.

Quizás

porque después

de ella

viene

mi mejor estación.

Mi querido Verano.

Y es que ella

siempre me brindaba

momentos

de tranqulidad

a pesar

de la Maldita Astenia Primaveral.

Este año

parece ser

que está enemistada conmigo.

Y no creo que me lo merezca.

Quizás

sea porque se esté volviendo loca

con el Cambio Climático.

Sí.

Debe ser por eso.

Esperando

que me brinde un beso amistoso

le escribo unas líneas de aliento.

Escrito por María del Río.

sábado, 24 de marzo de 2012

Fórmulas.

Ese niño pasó una infancia demasiado conservadora y ultracatólica. Y es que llamarse José ya decía mucho. Su hermana se llamaba María. Dios estaba presente en toda la casa ya fuera en forma de cruz o en forma de rosario. Y eso para un niño de 10 años puede provocar consecuencias no muy agradables. En este caso no las provocó. José era un niño despierto y curioso. Muy curioso. Leía todo lo que se le pasaba por delante de sus ojos. Lástima que en su casa sólo podía "disfrutar" de lecturas férreas de ideas. Pero él era inteligente y sabía que de alguna manera la vida tenía que ofrecer más que "padres nuestros" y autoritarismos extremos. Por eso bajaba a escondidas a casa del vecino llamado Aldo. Digo a escondidas porque si se enteraban sus padres el castigo podía ser indefinido. Lo que más le gustaba a José de él era toda la biblioteca que tenía en su casa. Y es que años atrás había sido librero. José se empapaba de letras, frases y melodías sintácticas. Aldo le tenía un cariño especial. Pero también sentía pena por él. Tenía miedo de que su vida fuera un engaño y que se convirtiera en un hombrecito fragmentado de mente sin quererlo. Y es que a veces lo que te inculcan puede dejarte sin un ápice de personalidad. Aldo aprovechaba esas tardes para ofrecerle libros de todo tipo. Pero José siempre cogía con más énfasis los libros de matemáticas. Aldo intuyó que quería encontar la fórmula de algo. Se pasaba horas y horas leyendo y escribiendo en un papel fórmulas confusas e indescriptibles.
Un día Aldo le preguntó qué buscaba y José se bloqueó.
Pero luego contestó con su gracia y chispa innata diciéndole:
Aldo, ando buscando la fórmula para que no haya muerte.
Aldo se emocionó a la vez que se inquietó. José se dio cuenta. Y le dijo que no se agobiara porque sabía que en algún momento u otro la encontraría.
Mucho le pesaba a ese niño de 10 años las ideas del bien, el mal y el pecado y sin quererlo encima.
Pasaron los años. Aldo murió y José se formó haciendo derecho (por obligación de sus padres). La muerte de Aldo le afectó. Y es que el tiempo vivido con él le sirvió para encontrar su fórmula más ansiada.
Y llegó a la conclusión de que no hay muerte que valga cuando no existe la necesidad de quererla.
Más tarde publicó un libro de gran expectación llamado "Superflua Muerte".
Escrito por María del Río.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Reflexiones en un Diván.

Hoy me he prometido no parar de escribir hasta que consiga decir o "vomitar" todo lo que siento.
Y es que estoy cansada de que nos cierren la boca por todo y para todo. Si hablamos más de la cuenta se dice que no es "políticamente correcto". Menuda expresión más utópica, cuando ellos son los más incorrectos. Menuda vergüenza de país. Hemos llegado a un punto en el que vamos a tener que mentir y decir que no somos de aquí.
Estos seres inadaptados (llámense políticos, toda la monarquía y sus consejeros y empresarios corruptos de todas las índoles) están consiguiendo que seamos rechazados por todo el mundo. Estoy cansada de todas las "burbujas". Todas. Porque las hay inmobiliarias, musicales, teatrales, y deportivas. Por no hablar de todo tipo de recortes que sólo nos afecta a los "ciudadanos de a pie". Ellos/as no sufren de tijeretazos. Más bien al contrario. Aumentan sus sueldos y todos nosotros lo sabemos.
Veáse el sueldazo que van a tener ahora ciertos senadores o la "nómina" del Rey (muy gracioso y de mal gusto que la hiciera pública el dia de los Santos Inocentes).
La cuestión es que nos toman el pelo y nos cortan la cabeza. Así sin más. Para que no pensemos mucho y así no tengamos necesidad de agacharla.
Pienso, repienso y me cabreo. Y me pregunto si no existe en todo este país un político que no esté vampirizado de ambición y avaricia por el dinero de la que pecan todos.
Alguien que tenga moralidad y que vea más allá de su propio palacete y todo tipo de privilegios. Alguien que vea que el paro en España es extremo y que las personas tienen que reducir hasta su gasto alimentario porque no se llega ni a final de semana. Estamos hablando de que tenemos que abrocharnos el cinturón hasta para comprar verdura y carne. Y no estoy hablando de caviar ni solomillo. Estoy hablando de alimentos de primera necesidad. La gente no va al dentista aunque tenga una infección de boca porque no hay dinero. Y mientras tanto los de arriba se hacen blanqueamiento de dientes cada seis meses.
¿Estamos locos? Ellos sí. Nosotros no lo éramos pero están consiguiendo que la desesperación haga de nosotros unos seres repletos de ira, rabia e impotencia.
No me extraña que la gente se ponga a ver en la tele programas como "Sálvame Deluxe" o "Quién quiere casarse con mi hijo". Va a ser la primera vez que defienda esos programas. Y es que ayer lo entendí todo al enchufar el televisor.
Empecé por las noticias, luego por un programa que hablaba de la nueva ley del aborto, proseguí con un especial de Marichalar y el impresentable de Urdangarín y luego con mi cabreo y ansiedad contenida acabé pegada a las tonterías de un programa de cotilleo que no sabía ni quienes eran. Es lo único que me calmó. Me hizo olvidar "un poco" todo lo que nos rodea y que no sé donde voy a ir a parar si todo sigue así. Esos contertulios que hablan de la vecina o la chica guarra de gran hermano me hizo olvidar toda ira que me había provocado todas las noticias del telediario y demás abusurdeces de la ley del aborto.  Y que conste que me siguen aborreciendo esos programas. Pero ayer me sucedió eso.
A veces pienso que en el monte con un huerto y un cobijo donde dormir viviría más feliz. A veces lo pienso.
Y otras veces pienso en emigar. Esta la pienso cada día. Y durante el día por la mañana, por la tarde y por la noche.
Lástima que no tenga la carrera de enfermería porque me iría a Finlandia donde hay trabajo de eso y cobran al mes un sueldo aproximado de 2400 euros. Lástima. Y eso es impensable en España. 2400 euros es el sueldo de 4 personas aquí.
Ahora mismo para trabajar de cajera en un supermercado te piden una serie de requisitos que me hacen reir y luego llorar (eso en el Mercadona). Por no hablar de las condiciones del Carrefour.
El otro día me comentaba uno de mis mejores amigos que un amigo suyo, publicista que había trabajado en dos de las agencias más importantes de España, se había quedado en paro. Ya sabeis. Recortes por la "crisis". Deseperado por no encontrar nada de lo suyo y con una familia a cuestas fue a a una "entrevista" para mozo de almacén y no le cogieron porque no tenía todos los idiomas que le exigían. Y me pregunto yo ¿un mozo de almacén para qué necesita tener inglés alto o alemán? Pues así está la situación aquí y lo que nos queda.
Lo único que me consuela es que no tengo "burbujas emocionales". Eso ya me preocuparé yo de que no haya jabón lagarto de por medio y explote de la peor manera.
Mientras tanto seguiré en mi diván pensando que todavía soy una niña sin preocupaciones y que estas cosas que os he contado son sólo pesadillas que por la mañana se quedarán en eso.
Pesadillas momentáneas.
Buenas tardes.
Escrito por María del Río.