sábado, 26 de febrero de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
martes, 22 de febrero de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
LA CAJA
Podría decir
que estoy
"hasta los ovarios"
pero no lo voy a hacer.
Principalmente
porque uno de ellos
está delicado
y no quiero
gritar a al mal tiempo
(más si cabe).
Así que lo que voy a hacer
es llevarlo de la mejor manera.
Como el tratamiento es de 30 días
y las pastillas son realmente feas
(cápsulas impersonales y de un color abstracto)
las pondré en una caja
que pueda solapar este mal trago.
El mal trago de cada mañana con ese vaso de agua
y
el otro mal trago de estar 30 días
bajo la incertidumbre
de si harán el trabajo necesario
para
poder poder gritar otra vez
"estoy hasta los ovarios"
sin ningún miedo.
P.d. Encontraré la Caja Mágica y no será un pastillero.
Escrito por María del Río.
sábado, 19 de febrero de 2011
EL PIROPO.
Él:
Te voy a decir algo.
Ella:
Dime.
Él:
Te veo en "Alta Resolución".
Ella:
¿Me lo tomo como un piropo?
Él:
Tomátelo como "El Piropo"
y que no se te olvide
porque no es un cumplido.
Ella:
Así lo haré.
Gracias.
Escrito por María del Río.
Te voy a decir algo.
Ella:
Dime.
Él:
Te veo en "Alta Resolución".
Ella:
¿Me lo tomo como un piropo?
Él:
Tomátelo como "El Piropo"
y que no se te olvide
porque no es un cumplido.
Ella:
Así lo haré.
Gracias.
Escrito por María del Río.
jueves, 17 de febrero de 2011
NO ES UN LATIDO
Ella no tenía problemas de corazón.
Pero todo el mundo pensaba que sí.
Sobre todo él.
Su compañero y gran amigo de la vida.
Hasta que los médicos
dijeron que no era nada grave.
Algo poco común sí.
Ella lo llevaba con alegría.
Los síntomas que tenía eran bien extraños
pero no le molestaban.
Y es que tener una piel de color crema
y su pecho izquierdo
totalmente rojo
no era normal.
Pero no dañino para nadie.
Cuando iba a la piscina
todas las madres le untaban de crema solar
y ella se reía.
No descubrió lo que le pasaba exactamente
hasta bien entrados los 16 años
cuando empezó a tomarse en serio
que lo de cantar era lo suyo.
Se juntó con él.
Los dos amaban la música por encima de todo.
Un día en un mini concierto en un bar
sucedió algo inolvidable.
Comenzó a cantar
y la parte izquierda de su vestido
tomó otro color que no era el blanco.
Había traspasado al vestido.
Muy sabio
fue lo que le dijo un hombre que la estaba viendo:
“Niña!
Eso no es un latido.
Tu corazón no late. Canta fandango y soul a la vez!”
Desde ese día
supieron el por qué de su extraña enfermedad.
Bendita enfermedad la suya!
Escrito por María del Río.
Pero todo el mundo pensaba que sí.
Sobre todo él.
Su compañero y gran amigo de la vida.
Hasta que los médicos
dijeron que no era nada grave.
Algo poco común sí.
Ella lo llevaba con alegría.
Los síntomas que tenía eran bien extraños
pero no le molestaban.
Y es que tener una piel de color crema
y su pecho izquierdo
totalmente rojo
no era normal.
Pero no dañino para nadie.
Cuando iba a la piscina
todas las madres le untaban de crema solar
y ella se reía.
No descubrió lo que le pasaba exactamente
hasta bien entrados los 16 años
cuando empezó a tomarse en serio
que lo de cantar era lo suyo.
Se juntó con él.
Los dos amaban la música por encima de todo.
Un día en un mini concierto en un bar
sucedió algo inolvidable.
Comenzó a cantar
y la parte izquierda de su vestido
tomó otro color que no era el blanco.
Había traspasado al vestido.
Muy sabio
fue lo que le dijo un hombre que la estaba viendo:
“Niña!
Eso no es un latido.
Tu corazón no late. Canta fandango y soul a la vez!”
Desde ese día
supieron el por qué de su extraña enfermedad.
Bendita enfermedad la suya!
Escrito por María del Río.
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