visitas

miércoles, 6 de julio de 2011

MAGNOLIA.


Lo tenía todo para cumplir su sueño.

Repito.

Todo.

Su instinto lo sabía.

El escenario la quería.

No me extraña.

Y es que su mayor ambición

no era ser un ángel.

Ella quería ser

como una Magnolia.

Pero lo que no sabía

es que ya lo era.

Era una Actriz

de enorme belleza ornamental.

Cuando salía al escenario

crecía hasta 30 centímetros de altura

con tan sólo articular la primera palabra.

Su cuerpo estaba ramificado desde la base.

Era abierto

y poco denso.

Ya era una Magnolia

porque tenía las mismas propiedades que ella.

Pero le faltaba saberlo.

Los demás lo sabían

y creían en ella.

Siempre.

Poco queda

para que fuera de su país

le digan que Siempre

podrá vivir de la interpretación

porque vale y mucho.

En este caso no dirán "Siempre" sino "Forever".

Tiempo al tiempo.

Escrito por María del Río.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada