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jueves, 8 de febrero de 2018

Soledad

Recuerdo que de pequeña jamás me aburría sola.
Tenía la capacidad de abstraerme tanto que siempre conseguía ir al destino deseado. Los Lunes solía soñar con ser crítica de cine y devoraba todas las revistas especializadas.
Los martes siempre era bailarina de musicales. Mi abuela venía siempre ese día a vernos y yo desplegaba mi imaginación creando una coreografía de baile con su correspondiente vestuario. Quizás ese era mi mejor día porque para mis adentros soñaba con ser actriz y bailarina. Recuerdo estar muy nerviosa antes de enseñar mi espectáculo a mi abuela y mi madre y me brillaban los ojos como la que más.
Los miércoles solía ser ser dependienta del videoclub de debajo de mi casa. Me sabía todas las películas que habían y el dueño me adoraba. Cuando cerraron ese videoclub (llamado Charol) lloré. Mucho. Y el dueño me regaló muchísimas películas, entre ellas, la maravillosa "Todo es Mentira".
Los jueves era peluquera y maquilladora.
El viernes, sábado y domingo era librera y "envolvedora" de libros a tiempo completo.
Recuerdo que mi padre si mi hermano y yo no sabíamos que hacer, nos daba un libro. Cuánto le agradezco ese gesto.
Nunca me asustó la soledad en determinados momentos de mi vida. Es más me gustaba. Era muchas en una.
Lo que me asustaba de verdad era ver la soledad en otras personas.
Esa soledad que te remueve y te lloran los ojos.
Esa soledad de ver a personas sentados en un banco con la mirada perdida.
Esa exactamente.
Y desde pequeña no he tenido miedo a acercarme a hablar.
Me llenaba más hablar que un columpio.
Siempre se agradece que alguien te brinde unas palabras y comprensión.
Seamos menos egoístas y arropémonos más.
Y es que la soledad querida y disfrutada es gratificante, la impuesta aterra.

Escrito por María del Río.

sábado, 27 de enero de 2018

Ojalá

Ojalá me hubieras dicho eso tan deseado en aquel preciso momento.
Ojalá no hubieras girado la calle.
Ojalá te hubieras percatado de que los sentimientos existían por más que lo negáramos.
Ojalá hubieras alargado esa mirada. Esa impecable mirada.
Ojalá los momentos tuvieran "Play", "Pause", "Stop" y "Rew".
En este caso hubiera apretado el "Pause", respiraría, te miraría y le daría al "Play". Sin miedo. Sin vergüenzas. Sin ataduras. Sin corazas.
Y te diría: Idiota, bésame ya porque esto es inaguantable.
Y me besarías claro. Con miedo. Pero lo harías.
Ojalá.

Escrito por María del Río.
 

HONTANARES

El otro día mi padre y yo intercambiamos palabras sobre ese verbo llamado "recordar".
Y es que los recuerdos son volubles, tanto como el ser humano.
Desde pequeña tuve claro que quería vivir en Madrid y que quería ser actriz. Esto último no lo manifestaba de palabra por vergüenza pero en mi cuerpo se notaba la inquietud por lo artístico.
Visualicé tanto ese deseo que a mis 22 años, después de pelearme y acabar siendo amigas las leyes y yo, me fui en busca de mi deseo. No conocía a nadie en Madrid y eso me ponía aún más.
Esa sensación de que me saludaran o sonrieran por primera vez en otro espacio al que estaba acostumbrada me encantaba. Y que el asfalto conociera una pisada nueva me emocionaba.
Recuerdo que el primer café que me tomé en Madrid fue en la cafetería Hontanares junto a mi mejor amiga desde los 2 años antes de hacer la prueba de acceso en la escuela de Arte Dramático.
Ella, Carla, me miró mientras yo fumaba y degustaba el café y me dijo: "Desde pequeñas supe que nada ni nadie te haría cambiar tus deseos". Y yo sonreí y le dije: "No sé cómo será mi vida aquí pero segura estoy que voy a aprender algo, VIVIR".
Y hoy, después de 17 años he pasado por esta cafetería y he recordado esto.
He recordado que cumplí mi deseo, me peleé con él, lo cambié, lo recuperé, lo camelé y lo cuidé.
Y lo más importante, que además conocí otras inquietudes mías que tenía dormidas y se convertirían en vitales en mi vida.
Como esta.
ESCRIBIR.
Espero que dentro de unos años vuelva a pasar por esa cafetería y descubra si he descubierto más facetas de las que aprender.

Escrito por María del Río.
 

domingo, 10 de diciembre de 2017

Ese Momento

Ese momento en el que las calles mojadas se han dado su merecida ducha mañanera para comenzar su actividad con los pasos de la gente.
Ese momento que decides ir a correr o el opuesto, tomar un chocolate con churros antes de dormirte.
Ese momento en el que por fin te lanzas para besar a aquella persona con la que has hablado toda la noche.
Ese momento en el que muchas personas saltan de una cama desconocida para irse a su casa.
Ese momento en el que tu día puede ser revelador en tu vida.
Ese momento en el que de una manera u otra estás experimentando algo.
VIVIR.

Escrito por María del Río. 

lunes, 27 de noviembre de 2017

TRIPLICADA

Hay días que paso por tantas emociones que soy infinidad de personas en un momento.
Hoy he sido guerrera como en cualquier película de heroínas.
Luego he sido sensible como en aquel maravilloso monólogo de Candela Peña sobre la nostalgia en la película Princesas.
Y ahora acabo de ser "te odio pero te quiero" como Penélope Cruz en Todo es Mentira.
Sí.
Así soy.
Una persona que no le teme a las emociones y aprende de ellas.

Escrito por María del Río.

domingo, 12 de noviembre de 2017

LLEGASTE

Ya has llegado.
Y no sé el motivo de tu tardanza.
Pero quiero pensar que era para brindarme más tiempo de felicidad.
Gracias. Te lo agradezco.
Y ahora, tendré que adaptarme a tu compañía como cada año.
Y habrá días que te querré matar y te odiaré mucho y otros en la que sin saber por qué, te necesitaré.
No te elegiría para ser mi pareja ni un affaire pero algo tienes.
Quizás esa brisa que hace que mi piel se refresque y se espabile todo mi cuerpo.
Sí. Es eso.
FRÍO aunque crea que no, me haces sentir más viva que nunca.

Escrito por María del Río.
 

ABRIGARSE

Abrigarse cuando lo que más quiero es que me desnudes.
Como el que desenvuelve un regalo sin romper el envoltorio.
Respetando cada detalle.
Hasta que se llega al regalo más preciado.
Y toda la excitación se multiplica.
Abrigarse.
Sí.
Para que me desnudes.

Escrito por María del Río.

Foto de Karlos Sanz