miércoles, 12 de junio de 2013
Eso Pensaba
Él:
Se oye mucho tu corazón apoyado en tu cuerpo.
Ella:
Que extraño. Pensaba que lo tenía congelado.
Escrito por María del Río.
domingo, 2 de junio de 2013
Reflexiones Catarrales.
Todavía me acuerdo cuando de pequeña gritaba en casa hasta que no hubiera fin para quedarme afónica.
Me gustaba la voz que me quedaba, rota.
Ahora he cambiado de gustos.
Escrito por María del Río.
viernes, 3 de mayo de 2013
sábado, 30 de marzo de 2013
CULOS
Él:
Estás donde tienes que estar.
No sobresales de manera gratuita de un lado ni del otro.
La forma que tienes para "hablar" es sencillamente elegante.
Eso sí, llamas la atención por todos los lados.
Culo:
Gracias por el bocado de sinceridad.
Escrito por María del Río.
viernes, 29 de marzo de 2013
miércoles, 13 de marzo de 2013
Conversaciones Matinales
Ella:
Hoy he soñado con el tipo aquel que me encontré el otro día.
Él:
¿Por qué?
Ella:
¿Desde cuando se le puede preguntar a los sueños?
Él:
Ya.
Escrito por María del Río.
Hoy he soñado con el tipo aquel que me encontré el otro día.
Él:
¿Por qué?
Ella:
¿Desde cuando se le puede preguntar a los sueños?
Él:
Ya.
Escrito por María del Río.
domingo, 3 de febrero de 2013
Agárrala!
El día a día a veces te hace caer en el olvido de aspectos realmente importantes.
Pero suerte que existen minutos y quizás horas en las que tu cabeza y tu cuerpo paran y se toman su merecido descanso para recordar lo que crees que ya no está.
Cuando sucede esto a veces quieres volver a la rutina porque no te gusta lo que ves pero otras es el mejor viaje que puedes realizar.
Y es que recordar no tiene porque ser un momento de tristeza. A veces esos momentos te brindan el regalo de agarrar a esa nostalgia para poder darle todo el calor que se merece.
Con pasión desmesurada y con los colores que te apetezcan. Yo en este caso elijo al azul que me sugiere templanza.
Y sí, es agradable acompañar a la nostalgia de la mano y no de espaldas.
Pasan esos momentos de parón y vuelves a la rutina, pero ya renovada. Una rutina llena de matices.
Escrito por María del Río.

Pero suerte que existen minutos y quizás horas en las que tu cabeza y tu cuerpo paran y se toman su merecido descanso para recordar lo que crees que ya no está.
Cuando sucede esto a veces quieres volver a la rutina porque no te gusta lo que ves pero otras es el mejor viaje que puedes realizar.
Y es que recordar no tiene porque ser un momento de tristeza. A veces esos momentos te brindan el regalo de agarrar a esa nostalgia para poder darle todo el calor que se merece.
Con pasión desmesurada y con los colores que te apetezcan. Yo en este caso elijo al azul que me sugiere templanza.
Y sí, es agradable acompañar a la nostalgia de la mano y no de espaldas.
Pasan esos momentos de parón y vuelves a la rutina, pero ya renovada. Una rutina llena de matices.
Escrito por María del Río.

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