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viernes, 25 de enero de 2013

BRAINSTORMING

A veces todo va tan rápido que asusta. Asusta mucho.
Y me encuentro intentando buscar una canción que me de respuestas a un estado anímico que no sé definir. Pero no la encuentro. Y me fumo un cigarro para respirar más tranquila pero evidentemente esa no es la solución. Después paseo como si estuviera en un juicio intentando encontrar el speech definitivo para concluir con una respuesta contundente. Y tampoco sirve. Pasan los minutos y decido darme una ducha que me despoje de palabras y pensamientos antiguos para dar cabida a otros más vírgenes. Y ni el agua ni el albornoz más suave me da lo que busco. Pero no desespero. Ya han pasado dos horas y busco otras maneras de responderme. Juego al escondite y me encuentro en seguida pero no como yo quiero. Pruebo reir sin parar para dar con la mejor carcajada y liberarme de toxinas absurdas. Después lloro. Y luego me ofusco. Así pasan dos horas más hasta que me veo sentada escribiendo todo este colapso de ideas.
Y llego a una conclusión.
La de que hoy no tiene que haber desenlace. Y quizás mañana tampoco.
Lo dejaré en manos de los "puntos suspensivos" para que me sorprendan en el momento menos pensado.
Sí.
Eso haré.
Escrito por María del Río.

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