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sábado, 4 de agosto de 2012

Tropezar.

Momentos de Verano. Romances Salados.
Así fue lo que le ocurrió a esa chica frágil pero fuerte.
Andaba por el paseo de una isla poco masificada.
Se contoneaba de la mejor manera con ese vestido blanco y su melena hacía lo mismo.
Lo tenía todo. Elegancia, sensualidad y saber estar.
Pero le fallaba algo. Su torpeza.
Tropezaba siempre. Pero se levantaba.
En ese paseo tropezó con descaro. Pero se levantó con la mejor gracia. Lo hizo. Se giró. Miró a la gente. Y les dijo: Es un Don Innato! Pidió que se rieran. Ella también lo haría. Sin saberlo se los había ganado a todos. Pero más a un chico que en vez de reirse la miraba como nadie la había mirado. Tan sólo la silbó y le dijo: Eres torpe. Sí. Pero pizpireta también.
Esa caída le dió el mejor escalón. Subirse a ese tren llamado flechazo.
Y es que tropezar te da recompensas (a veces).
En este caso, bendita la torpeza de esa chica!
Escrito por María del Río.

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