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lunes, 17 de agosto de 2015

CONVICCIÓN

Cada vez que veo esta foto me acuerdo de las luchas que tenía con mi abuela por no querer ponerme esos vestiditos. Lloraba y mucho. Yo lo único que quería era que pasara ese momento de princesita y que madre me volviera a poner mis petos de pana gorda, mis jerseys de lana de colorines y mis zapatillas con velcro. Y ser traviesa. Muy traviesa. Pero mi abuela tenía un alto poder de convicción y la quería con locura. Y por esto último dejaba que fuera su princesa durante unas horas.
Escrito por María del Río.

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