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domingo, 22 de marzo de 2015

EL DIAGNÓSTICO


Desde ese  instante  entendió todo.  Un instante  sin tacto.  Le tocó sin ganas y le vino a la memoria  la primera noche que pasó con él.  Una noche lejana pero no borrosa. Una noche que parecía  poco importante pero que después se alargó durante 5 años. Y es que nunca sabes lo que los instantes pueden provocar.  En este caso provocó un huracán de emociones que hoy y seguramente mañana  ya no provoquen ni brisa. Le dejó de querer.
Escrito por María del Río.

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