A lo lejos. Pero te veré. Y ya no caminaré sino correré. Y después saltaré para rodear mis largas piernas en tu cintura. Y la gente mirará con envidia. Y lo demás te lo diré al oído para que nadie de esa calle se entere.
Y qué a gusto me he quedado oiga!
Escrito por María del Río.
Photo By Karlos Sanz.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada