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martes, 12 de octubre de 2010

Como a Nadie.

Daba igual
que el Otoño
hubiera llegado
con fuerza y descaro.
Daba igual
que fuera
por la mañana
o
por la noche.
Daba igual
que la nostalgia
del verano
empezara a tomar peso otra vez.
Daba igual.
Porque él
siempre llevaba
camisetas o susaderas a rayas.
Era su identidad.
Con música y sin ella.
Y lo mejor.
Le quedaban
como a Nadie.
Doy fe de ello.
Escrito por María del Río.

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