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domingo, 30 de mayo de 2010

Doña Facundia

Sus padres

no sabían

la que se

le avecinaba

a su hija

Facundia.

Y es que llamarse así

conllevaba

múltiples comentarios.

Cuando era pequeña

los profesores

le tapaban la boca

con celo

cada día de clase.

Decían que era lo mejor

para su ataraxia.

Ella no entendía nada.

Pero la edad

le dió la respuesta.

Ya no era una margarita.

Sino una mujer.

Su primer novio

le tapaba la boca

con besos.

Al menos eso no le entristecía tanto.

Con el tiempo

se olvidó de las palabras.

La expansión de su lenguaje

se hizo nula.

Y es que como he dicho antes

llamarse Facundia

no es moco de pavo.

Me pregunto

si los padres

lo hicieron

a propósito

o simplemente

les gustaba

ese nombre.

Doña Facundia

no volvió a hablar.

Al menos

eso me comentaron.

Escrito por María del Río.

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