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sábado, 6 de febrero de 2010

Una Fruta Diferente

Él consiguió algo.

Que apareciera una nueva fruta en el Mercado.

Pero no era extensible.

Era sólo para el Mercado de su Vida.

De su ser.

Tras conseguir tal hazaña

se sentó.

Y recordó

ese momento.

Una Isla.

Su Isla.

Se despojó de todas las "cortezas"

de la Vida.

Se desnudó.

Un beso estaba por llegar.

Ella no lo sabía.

Él la miraba con anhelo y furia.

Ella seguía sin saberlo.

Los dos en esa Isla

y de momento no se encontraban.

Su boca estaba preparada.

No sabría

a mandarina

ni a fresa.

Tendría el sabor

de la mejor fruta.

Su aroma mezclado con el de ella.

Una fruta sin nombre

pero con el mejor sabor

para ser degustado

una y otra vez.

Así fue.

Los dos cuerpos

se encontraron.

Y las dos bocas quedaron atrapadas

con el sabor y la saliva

de una fruta diferente.

Su Fruta.

Adictiva Fruta.

Escrito por María del Río.

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