visitas

sábado, 19 de diciembre de 2009

Respira

Una nave industrial.

Un concierto.

Mucha gente.

En el centro

una chica.

Pelo alborotado y envidiado.

Cuerpo de bocado constante.

Tacones rojos.

No hay nadie para ella.

LLeva incorporada una ciencia.

La ciencia de la danza.

Su cuerpo se contonea.

Estilo no le falta.

Sus corazas las ha dejado

por unas horas.

Está con su más fiel compañero.

Ella misma.

Toda ella inmersa en su mundo.

Baila.

Se quiere.

Descubre que tiene

delicias en su cuerpo.

Su movimiento se lo demuestra.

Es plena por unas horas.

Se ha desnudado.

Hoy la chica tiene otro color.

Un color que es intransferible.

El suyo.


Escrito por María del Río.







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada