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sábado, 19 de diciembre de 2009

El Arañazo

No era para menos.

A la niña le habían arañado.

Un Arañazo que pesaba.

Hizo que se escondiera.

Débil.

Siempre soñaba

que le regalaban un ventilador.

Se despertaba con aire.

Se dormía sin él.

A pesar del tragaluz de su habitación.

Y es que ese Arañazo

conllevaba más cuidados

que una tirita.



Escrito por María del Río.

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